Porfiria variada
Variegate porphyria
CategoríaDefinición
La porfiria variegada es una forma de porfiria hepática aguda (véase este término) caracterizada por la ocurrencia de ataques neuroviscerales con o sin la presencia de lesiones cutáneas. La prevalencia es de alrededor de 1/100.000 en países europeos y mucho más alta en Sudáfrica debido a un efecto fundador. Generalmente la enfermedad se manifiesta después de la pubertad y afecta preferentemente a mujeres. En el 60% de los casos, el único signo de la enfermedad son lesiones cutáneas que resultan de fotosensibilidad (fotodermatitis ampollosa). Estas lesiones predominan en áreas expuestas al sol (manos, cara) y se manifiestan como ampollas que causan diferentes grados de dolor y que dejan cicatrices que a menudo están hiperpigmentadas. En el 20% de los casos, los pacientes presentan tanto lesiones cutáneas como ataques neuroviscerales. Finalmente, el 20% de los pacientes presentan solo ataques neuroviscerales. Los ataques pueden persistir durante varias semanas y manifestarse como dolor abdominal intenso, y síntomas neurológicos y psicológicos. El dolor abdominal a menudo se asocia con lumbago que irradia a los muslos, y con náuseas, vómitos y estreñimiento. Los síntomas psicológicos son variables: irritabilidad, emotividad, depresión, ansiedad considerable y, más raramente, alucinaciones auditivas y visuales, desorientación, confusión mental. Las manifestaciones neurológicas pueden afectar tanto al sistema nervioso central como al periférico y pueden llevar a complicaciones graves como parálisis motora. Los ataques son más comúnmente desencadenados por factores exógenos (fármacos porfirinogénicos, alcohol, infecciones, dieta hipocalórica, estrés), y/o factores endógenos (hormonales, vinculados al ciclo menstrual). La porfiria variegada es causada por un déficit en la oxidasa de protoporfirinoógeno (PPOX; la penúltima enzima en la ruta de biosíntesis del hemo) que conduce a una acumulación de porfirinas y sus precursores en el hígado (ácido delta-aminolevulínico, ALA y porfobilinógeno, PBG). La deficiencia enzimática se debe a mutaciones en el gen PPOX codificado para PPOX. La transmisión es autosómica dominante. El diagnóstico de ataques agudos se basa en la evidencia de concentraciones elevadas de PBG y ALA en orina y concentraciones elevadas de coproporfirina y, especialmente, protoporfirina en heces. Los diagnósticos diferenciales incluyen porfiria intermitente aguda y, particularmente, porfiria cutánea tarda (véanse estos términos). La presencia de un pico fluorométrico (626-628 nm) en plasma es patognomónico y permite un diagnóstico definitivo de porfiria variegada en lugar de porfiria cutánea tarda. Se debe ofrecer asesoramiento genético a pacientes y familias. Los ataques agudos deben tratarse urgentemente con una inyección de hemina humana. El manejo incluye tanto la prevención de ataques (advertencia contra factores desencadenantes) como el alivio del dolor (opioides). La flebotomía y la toma de cloroquina son raramente efectivas para tratar manifestaciones cutáneas. La micro-flebotomía es beneficiosa para algunos pacientes. Es necesario proteger la piel de fuentes de luz. Con diagnóstico y tratamiento temprano, los ataques agudos son raramente fatales y la enfermedad es raramente progresiva. Sin embargo, la porfiria variegada es un factor de riesgo para el desarrollo de carcinoma hepatocelular.